4
febrero

Típicamente, nos dicen las estadísticas humanas, una persona se siente sola entre un 35% y un 55% del día. ¿Nunca se han puesto a pensar de donde saldrán tantas estadísticas? ¿Será que alguien se sienta todo el día a contabilizar los sentimientos de la gente? Sea como sea, existen y una simple búsqueda en el soy-más-sabio-que-el-mismo-Salomón buscador Google nos indica la existencia de estas cifras. Bueno, volviendo al tema, esto significa que en total pasamos entre 5 y 8 horas del día sintiéndonos solos. Estas mismas cifras son más sorprendentes cuando las comparamos con las cifras de hace 20, 30, e inclusive 40 años, donde la gente tenía menos formas de comunicarse instantáneamente (no había Facebook ni Twitter ni Instagram, ¡es más ni siquiera habían muchos teléfonos que podían llamar a larga distancia!) Por ejemplo se cree que hace 40 años esta cifra puede bajar hasta estar cerca de un 15%. ¡Jamás! exclamaran algunos, no se escondan yo los acabo de ver, no pero en serio, eso dicen los sociólogos. Es decir, poco a poco, hemos evolucionado (perdón, desevolucionado sería un mejor término) hacia una cultura y una sociedad donde las personas se sienten cada vez más solas.
«Estoy tan solo como este gato, y mucho más solo porque lo sé y él no» – Julio Cortázar
Si hasta Cortázar lo entendía, ¿por qué nos cuesta tanto a veces?
¿Por qué? La pregunta del millón de dólares, en especial en un mes donde la soledad y la tristeza normalmente se intensifican.
Una breve nota aparte: ¿Se han dado cuenta que todos tenemos ese amigo o amiga que le encanta demostrarle al mundo, vía Facebook, Twitter, Instagram o cualquier otra red social, que está solo en este mes del amor y la amistad? Inclusive lo publica lleno de júbilo e inventa un HT para su situación: #siempreSOLO, #nuncaFELIZ, #parasiempreconmigato, etc. El fenómeno social de la soledad no ha disminuido con el nacimiento y el crecimiento de las redes sociales, por el contrario lo ha aumentado y llevado a su máxima expresión, donde aquel que está solo puede publicar su soledad al mundo y NUNCA recibir respuesta alguna. Es totalmente irónico que muchos pueden ver su soledad pero sigue estando igual de solo. En fin, creo que me desvié totalmente del tema pero tratemos de volver.
El punto de todo esto es que tenemos que entender que el mundo nunca nos va a poder ofrecer amor y consuelo. El punto de acordarnos de aquel amigo (muchas veces no existe ese amigo, muchas veces somos nosotros mismos, aceptémoslo, es más fácil) es entender que no importa cuantos amigos yo tengo en Facebook, no importa cuantos likes le den a mi foto de Instagram, no importa cuantos retweets tenga, el vacío de mi corazón nunca va a desaparecer con métodos humanos.
¿Se dieron cuenta que leyeron varios párrafos donde no contesté la pregunta inicial? Espero me perdonen, suelo distraerme con los puntos. En fin, he aquí la respuesta: vivimos solos porque queremos, vivimos solos porque no entendemos cómo vivir de otra manera, vivimos solos porque nunca se nos ha enseñado de aquel que nunca nos va a dejar solos.
En este #febreroalone yo quiero lanzarles un reto, un reto que los incomode y los haga salirse de su zona de confort. John Maxwell, el autor internacional de libros de liderazgo, dijo una vez: “Si estamos creciendo, estamos fuera de nuestra zona de confort.” Tenemos que aprender a crecer en nuestra soledad, porque aunque creemos estar solos nunca lo estamos, Cristo siempre está con nosotros. El Salmo 23 nos dice: “aunque ande en valle de sombra y de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo.”
Ahí donde estás, no importa que no tengas un novio o novia para vivir este nuevo febrero que apenas empieza, no importa que no tengas inclusive amigos para que estén a tu lado, no importa si estás solo o si solo te sientes así por más rodeado de gente que estés (tranquilo, eso pasa, no estás loco), el Señor de señores, el Rey de reyes, el sustentador de todo el universo está a tu lado. Por eso, este mes en vez de ser un #febreroalone debería ser un #febreroJAMÁSalone, deberíamos buscarlo a Él y saber que lo encontraremos, deberíamos saber que si estamos pasando por ese valle es porque Dios quiere hacer algo grande y maravilloso en nuestra vida, deberíamos saber que nunca pero nunca tenemos que sentirnos solos, en fin, deberíamos entender que Jesús siempre va a estar a nuestro lado y de nuestro lado.
Colaboró para EJTV:
Rodolfo J. Cortés
Twitter: @rjcortes